The Green Mile 
Hace cinco años, Frank Darabont sorprendió con Cadena perpetua, adaptación de un relato corto de Stephen King. Era una de esas raras películas redondas, en que el argumento depara giros inesperados, a la vez que ahonda en la amistad de los protagonistas, un par de presidiarios muy diferentes. Para volver a ponerse tras la cámara, Darabont ha optado por adaptar de nuevo una novela de King, que comparte varios elementos con Cadena perpetua: transcurre en una prisión, hay un personaje negro, uno de los guardas es un sádico redomado, entre los prisioneros hay gente bastante decente, frente a otros que no lo son en absoluto... Todo esto conforma un handicap que pesa sobre La milla verde: el de las siempre odiosas comparaciones. Darabont debe estar a la altura de su film precedente, y lo cierto es que, aunque logra resultados más que dignos, no lo está. Trata de dar a este film un enfoque visual distinto y acentúa la sensación de claustrofobia, para alejarse así de su gran obra; pero la sombra de esta es demasiado alargada como para no afectarle.